
Quiero ser el tiempo a través de los ojos,
sentir el mundo bajo los día felices
bajo las miradas inquietas de todos
sin ser flor, minutos, o agua, vivir
amar la tierra, los pasos, que el polvo lleva
que el ruido vivo de las ciudades grita
tocar el alma que lleva el ritmo de nuestra vida.
Ser el don de los hombre sin futuro
esperanza en las rocas secas,
y pasto que el agua reza
pasear por los postes de las cabezas
los ojos y las bocas en silencio
cual si fuera el silencio la respuesta a sus preguntas
la respuesta a sus dudas,
a ellos.
Quiero ver música,
nadar en los cabellos de las mujeres de las tardes eternas,
aquellas que danzaban bajo el sol caliente de nuestro tiempo
el que alcanzó con su melodía al cielo;
aquel que nos muestra todos los días las manos
las horas sin su albor fragante, de eternidad.
De ella que en las noches más perdidas, la encuentro
en los sueños suaves de la almohada,
en las paredes, desnuda, mirando el tiempo
mostrándome con su naturaleza, los hombres, la música
la historia detrás de su vida, cual si fuera ella la razón de mis versos
cual si fuera ella, la luz de las mañanas, cual si fuera ella todo eso,
aún así,
solo yo sabría quien es, y que hizo, para desearla de tal modo
que en las lunas más enfermas, se me sale el alma a su encuentro.