sábado, 6 de febrero de 2010

Woke up


Y fue cuando tuve una regresión...


Caí de espalda, la sangre en la boca destellaba

los reflejos, de los espejos, en el mundo

el cambio de lo semáforos, las verdes noticias

y la muerte, acariciando el sentido de la imaginaciòn


En las montañas, turbias, el cielo lloraba

más y más me iban acercando al final

los sonidos, en las lunas, de la noche infinita

los gritos, que te asustan, los sueños que quebraban


En la tierra de los ojos saltones


En el mundo de las noticias verdes


Los abrazos invisibles...los brazos cortos en las carreteras


Un hombre que me saluda, desde la ventana

¡Tienes suerte!...la mayoría no vive.


En la televisiòn pasaban los años, caía sentado y perdido

la gente de afuera, que ni te mira,

"lo de adentro, muchacho...es lo que importa"

Y revolcarme y revolcarte.


Desperté...tenía la camisa mojada y las manos en donde no las encontraba

el humo de la cama me fue levitando

el movimiento terco de un día

la orquesta, allá afuera, tocando lo que sea

Las notas de la regresión fantasmal, sometido a sus miradas

a sus tiempos y momentos, al perdón de perderte

a las tristes maquinas, que en mi regresión movían a la gente


Aquellas, que solo los niños veían, y me dí cuenta

de que el mundo, en mi regresión, se me hacía más hermoso

los minutos allí, ya no importaban

quería volver.

Agarré lo único que podía acabar conmigo

se disparó, así mismo, ella entró por la nuca,

salió muerta de risa, por la boca

salió, sin decir más nada.


Y así como salió, fue a parar en el piso, siempre riendo

ella, y él solo duró un día en la regresión furtiva

a la cual, instintivamente fuera perdiendo.


Hasta que naturalmente, despertó.

Desperado III


Sincero vacío de los tiempos perdidos

sin mundo vacío en donde quedarse

vacío y vivo, sin teclas que espantar

sin pastos eternos en las noches

y sobre todo sin mar infinito con el cual soñar


Cuestionas los mandatos y las letras

cuestionas el sencillo proceder de las horas

azul, cielo, camisa, pon más de lo que eres

y verás que eres aire, sin sorbetes ni bebida

caliente y cansado, andando andando

vacío, cantando y riendo


Tú tienes razón


Solo nos queda las manos para inflar el silencio

y gritar, decirte al oído que no conozco a nadie igual

parlotear travieso, sinceramente sin muchas ganas

igual que los días, y las horas;

se nos quedaban,

los cigarrillos en las aceras de los dientes

las lenguas y ojos.


Las heladas madrugadas, entran riendo por la gran puerta

verdes y moradas, sin ropa, desnudas

silbando bajo, escabulliendo sobre tu incipiente cuerpo,

reclamando así los cuentos de hadas que te conté

las historias bárbaras de las que te reíste,

sin ánimos de ayudarte, doy vuelta;


Era el año de las leyendas.

Sinceras y traviesas, que se llevaron tu vida.


Y con ella se mueren también todas ellas,

la de bárbaros, y asesinos.


Sin cuentos, la noche ahora parece callada,

sin mirada perfecta sobre un punto en la tierra

sin labios rojos, los cuales pueda mirar

sin cuentos, ahora todo parece silencio;

sin ti, ahora parece que no existiera;


Sin nosotros, ahora todo si es leyenda.